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 El titular de la cartera económica argentina llegó ayer al Chaco, para desarrollar una amplia agenda y tener contacto directo con diversos sectores productivos y sociales. Tras acompañar la asunción de Santiago Pérez Pons, habló con NORTE en un amplio repaso por temas centrales de la política económica.   


Minutos después de las 13 de ayer, y tras acompañar el acto de asunción de Santiago Pérez Pons, nuevo ministro de Economía, Planificación e Infraestructura del Chaco y funcionario que se despide del gabinete económico nacional, Martín Guzmán recibió a NORTE. El lugar elegido fue el Salón de Acuerdos de Casa de Gobierno. 

Pese a los tiempos acotados para el diálogo, por una intensa agenda que desarrolló en la provincia, el ministro de Economía de la Nación abordó durante la charla las asimetrías de regiones como el NEA y medidas específicas para atender las problemáticas locales; el diseño de un “presupuesto federal” para este año; la presión fiscal; la asistencia al sector privado vía Repro II, como única ayuda a sectores críticos; y las estrategias para bajar la inflación “en forma consistente y gradual” pese a la evolución de valores de tarifas y combustibles. 


“El Gobierno ha estado trabajando con los distintos sectores (productivos) para evitar que este shock positivo (por el aumento en el precio internacional de los commodities) sea regresivo para la economía”, dijo Guzmán sobre la aceleración inflacionaria en los últimos meses de 2020. 


Por otra parte, señaló que “el cuadro tarifario tiene que ir actualizándose”, de forma que “no crezcan los subsidios”, ya que de esa manera aumentaría el gasto, generando “problemas fiscales, que habría que abordar vía deuda o vía financiamiento monetario”, comprometiendo las metas fijadas en el presupuesto en términos de déficit e inflación. 


¿Con qué incentivos podría impulsarse la inversión productiva y a la generación de actividad económica, teniendo una presión tributaria en Argentina que es de las más altas de la región?


Martín Guzmán: Si mirás la presión en términos agregados, no es algo que sobresalga con respecto a otras naciones que han logrado establecer procesos de crecimiento sostenido. Ocurre que ha habido un aumento de la informalidad. Hubo distintos procesos económicos en la década del ’90, y luego en el contexto de las políticas económicas adoptadas en los 4 años de la administración que nos precedió, que llevaron a esos aumentos de la informalidad y, entonces, la carga tributaria termina recayendo sobre un sector particular de la economía. Es fundamental para la estabilidad macroeconómica y para un ambiente de previsibilidad propicio para la inversión y la generación de trabajo, que se garantice la sostenibilidad fiscal. Por tanto, no debemos dañar al frente de los ingresos fiscales. En 2017, se hizo una reforma tributaria que tuvo como premisa la generación de incentivos a la oferta, pero eso no ocurrió. Hubo un debilitamiento del Estado y del Fisco, que contribuyó a la inestabilidad macroeconómica y social que el país padeció. No se debe ir en esa dirección. Se debe ir armonizando la estructura tributaria, pero manteniendo y fortaleciendo la sostenibilidad fiscal. 


La mirada hacia el NEA

 

- ¿Contempla medidas diferenciales para regiones como el NEA, que tuvieron un alto impacto por la pandemia en el nivel de actividad y en la inflación, que aquí en 2020 fue la más alta de Argentina?


- El Presupuesto 2021, que constituye el pilar de la estrategia económica para la recuperación, se diseñó con un criterio federal, buscando que las oportunidades se distribuyan de una manera equitativa a lo largo de todo el territorio. Además, durante 2020 se implementó un programa de asistencia a las provincias, que es el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial, que continúa durante el año 2021 con el objeto de abordar el impacto dispar que tuvo la pandemia a lo largo del territorio. 


Y en cuanto a los precios, hay una realidad que es clara: a nosotros nos ocupa la inflación como uno de los objetivos centrales de la política económica. Se busca ir reduciendo la inflación de una forma consistente, gradual, y se usan instrumentos macroeconómicos (la política cambiaria, la política fiscal-monetaria) y también políticas de precios e ingresos, para lograr que haya equidad con respecto a cómo evolucionan los precios a lo largo del país. De hecho, una de las disparidades que se marcaba era el tema de los precios de los combustibles. YPF, compañía privada con 51% de participación estatal, ha estado llevando adelante, durante los últimos cinco meses, un proceso de actualización de precios en el cual también se busca que las disparidades regionales se reduzcan. Por eso, han sido distintos los aumentos en las distintas provincias, con este objetivo de poder llegar a una convergencia en los niveles de precios. 

Hubo distintos procesos económicos en la década del ’90 y luego en la administración que nos precedió, que llevaron a aumentos de la informalidad. Entonces, la carga tributaria terminó recayendo sobre un sector particular de la economía.

- Pero ahí veo una contradicción, porque usted plantea estrategias para contener la inflación, pero hay una actualización en el precio de los combustibles y también de las tarifas de servicios. Eso implica acelerar el ritmo inflacionario…


- Pero hay que buscar un equilibrio. De nada sirve reprimir un fenómeno que luego termina generando problemas para la producción, la inversión o cambiarios. En los últimos tres meses del año hubo un conjunto de factores que explicaron por qué la inflación fue algo más alta que en el resto del año. Eso tiene que ver con que hubo relajación de ciertas políticas regulatorias de precios, para poder balancear los objetivos de reducción de la inflación con proveer incentivos adecuados para la producción. Y también comenzar el 2021 con mayor holgura a la hora de definir políticas de precios e ingresos. Hubo factores estacionales, que siempre ocurren en el comienzo de la temporada de verano y, en el contexto de la pandemia, los precios internacionales, con un cambio en la demanda relativa por lo que se consume en el mundo. La gente no va al cine o al teatro, y se consumen más alimentos. Eso impactó en el precio de los commodities. Argentina produce commodities y eso generó un impacto en los precios a nivel local. El Gobierno ha estado trabajando con los distintos sectores para evitar que este shock positivo para la economía sea regresivo. Debemos lograr que el shock no beneficie a unos pocos y perjudique a otros muchos, sino que se distribuya en forma equitativa para todos los segmentos de nuestra población. 


Igual, sería un error extrapolar lo que ocurrió en los últimos tres meses del 2020 a este año, porque el cuadro tarifario tiene que ir actualizándose de modo que no crezcan los subsidios, porque eso generaría problemas fiscales que habría que abordarlos vía deuda o vía financiamiento monetario y, en el contexto actual, implicaría más dificultades para cumplir con los objetivos cambiarios y de inflación. Es decir que hay que mantener un equilibrio, y el programa macroeconómico apunta a esos equilibrios. 

YPF ha estado llevando adelante un proceso de actualización de precios en el cual también se busca que las disparidades regionales se reduzcan. Por eso, han sido distintos los aumentos en las distintas provincias. 

"El programa para proteger al trabajo y la producción es el Repro”


 -Hay entidades empresarias que están solicitando una nueva asistencia vía ATP, marcando algunas dificultares con el Repro II. ¿Se contempla un empeoramiento de la situación sanitaria y eventuales restricciones que afecten la actividad e impliquen volver a otorgar esa asistencia?


- No se está contemplando volver a las restricciones de circulación del principio de pandemia y la actividad económica refleja lo que ha venido ocurriendo con las restricciones de circulación. El relajamiento de las restricciones ha ayudado a la recuperación de la actividad económica. Hoy tenemos cuatro meses consecutivos de actividad económica en recuperación, con características heterogéneas. Se han adaptado los programas. Ahora el programa para proteger al trabajo y a la producción es el Repro y se enfoca en los sectores críticos, que no es el mismo conjunto que se enfrentaba al principio de la pandemia con las restricciones de circulación más duras. 


 


Hacia un esquema de regulaciones de capital que se aleje de los controles

-Sobre los tipos de cambio diferenciales y competitivos ¿cómo plantea la trayectoria del tipo de cambio real en un mundo donde el dólar tiende a debilitarse? 


- Justamente lo que se ha planteado en la Ley de Presupuesto es continuar con el esquema del 2020 para el tipo de cambio oficial. Lo que se busca es que el tipo de cambio nominal y los precios, cuando miramos del 10 de diciembre de 2019 al 31 de diciembre de 2021, vayan de la mano. Es decir, que el tipo de cambio real se mantenga estable. Esto se planteó como objetivo durante el 2020 y se cumplió. Se seguirá en la misma línea en 2021. 


- ¿Pero no observa muchas distorsiones en el mercado cambiario y una brecha todavía importante entre los distintos tipos de cambio, incluyendo al dólar blue? 


- En un contexto donde hay controles cambiarios, naturalmente hay brecha cambiaria. Los controles cambiaros fueron adoptados en agosto de 2019 por la administración anterior, en un contexto de alta ansiedad económica. El país estaba viviendo una crisis cambiaria y macroeconómica. Esos controles generaron tipos de cambio paralelos, distintos del tipo de cambio oficial. De hecho, hubo a partir de fines de 2015 un proceso de carry trade o especulación financiera, con capitales extranjeros que ingresaban a Argentina a invertir en activos en pesos que tenían retornos por encima de la tasa de depreciación (en las Lebacs específicamente), e iban jugando mes a mes ese juego de ir renovando y haciendo esta bicicleta financiera. Quedaron atrapados cuando vinieron los controles de capitales. Han buscado salir por tipos de cambio paralelos, como el contado con liquidación y eso generó una brecha cambiaria. Nosotros hemos adoptado un conjunto de medidas para ir reduciendo esa brecha cambiaria, que había llegado a un pico superior al 100% y ahora se redujo alrededor del 70%. Hay un esquema de ordenamiento macroeconómico que también tiene como objetivos reducir la brecha cambiaria, fortalecer las reservas internacionales y que eso nos permita adoptar un esquema distinto de regulaciones de capital que no sean los controles, sino un esquema de regulaciones macroprudenciales que favorezcan la inversión externa en la economía real, pero desalienten los movimientos de capitales especulativos que generan saltos cambiarios que dañan al funcionamiento de la economía. 

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