Gral San Martín - Chaco - Argentina

viernes, 1 de mayo de 2020

Bajante del río: “La población va a seguir teniendo agua potable, pero mucho menos cantidad”

El especialista chaqueño en Recursos Hídricos e integrante de la Administración Provincial del Agua (APA), ing. Hugo Rohrmann, se refirió a los escasos caudales de los ríos de la región. Señalando que, "esta no es la bajante más grande que hemos tenido en la historia", apuntando - además- "al derroche de un recurso que no se repone"; como también el impacto económico que produce en la navegación y el comercio.

En una entrevista concedida al medio digital correntino momarandu.com, Rohrmann fue analizando los diferentes aspectos de esta situación crítica hídrica que se produce en el corazón de la Cuenca del Plata.

– ¿Cómo observa esta situación de bajante?

– Tenemos que poner en contexto el tema: la bajante que estamos teniendo es porque durante todo marzo y abril, en toda la cuenca de aporte, las precipitaciones fueron muy escasas, muy por debajo de lo que se espera normalmente y, por lo tanto, el río, reacciona: menos agua, menos caudal, menos altura. A raíz de esa situación hay distintas voces, especialmente por las redes, que le asignan a la situación una cuota más importante al tema de la operación de las represas y eso no es así.

– Entonces, ¿para qué sirve que se haya pedido a Brasil la liberación de agua de sus represas?

– Está demostrado, pero eso no quita que las autoridades hídricas del país y Cancillería, traten de acordar con los brasileños, que tienen la mayoría de las represas – nosotros tenemos Yacyreta y Salto Grande sobre ríos grandes – ver si se puede derivar un poco más de agua o no, y eso es lo que han hecho. Se ha incrementado, mínimamente.

Todas las represas que tiene Brasil en la cuenca del Iguazú, que es una cuenca chica, están en su mínima capacidad de almacenamiento, calculo que están alrededor del 13, 14%; en ese sentido, como hace dos meses que no llueve, en su mínimo almacenamiento. Desde el río Iguazú, no se puede modificar más de lo que la naturaleza ofrece, y ofrece poco; por lo tanto, poco es el caudal… y vemos las Cataratas con ese hilo de agua que da lástima…

Por el lado del Paraná, Itaipú aumentó unos 1000, 1500 m3 por segundo más, pero eso no va a modificar en absoluto todos los ‘problemas’ que está ocasionando esta bajante en el río Paraná.

– ¿A qué se refiere con ‘problemas’?

– Cuando digo ‘problemas’, quiero decir que cuando hablamos de Misiones, Corrientes y Chaco, el problema más evidente es el de la toma de agua cruda para potabilizar y entregar agua potable a la población. Tanto Puerto Iguazú, Jardín de América (en Misiones); en el Chaco, en Resistencia, Barranqueras, tienden a quedar las bombas en el aire, que es lo que le pasó a Puerto Iguazú: tuvieron que poner un pontón con una bomba móvil y entrar a tomar agua de ese modo.
Cualquier localidad o ciudad que está a lo largo del Paraná, comienza a tener menos caudal y calidad – por ejemplo, en el caso de Barranqueras – que es menor, por lo tanto, el proceso de potabilización se hace más lento y se está entregando menos agua. Por otro lado, al tener una bajante tan grande, todos los equipos de bombeo se ponen a trabajar en una situación crítica, lo que no es aconsejable, así, desde ese punto de vista, puede que algún equipo se rompa…

Bueno, ese es un aspecto que hace a nuestra región, pero, desde el punto de vista económico, y por ahí es que se mueve Cancillería, está el tema de la navegación y el comercio.

– ¿A qué zona afecta más la cuestión económica generada por esta bajante?

– Ante esta bajante, que también la tiene Santa Fe, Rosario, todos los puertos graneleros que hay en esa zona de la pampa húmeda, todos los buques tienen que salir, en líneas generales, con un 10% menos de carga y eso es un impacto económico muy alto, y eso se escucha muy claramente en Buenos Aires. De ahí surge el pedido a Brasil. La apertura de las represas se ha logrado, pero, repito, eso no va a modifica la situación en esos puertos en la zona del Paraná.

– ¿Cómo ve, en un futuro próximo esta situación?

– En ese contexto, la situación no es positiva y va a seguir siendo crítica y tenemos que ver cómo vienen las lluvias, que es lo fundamental. Los servicios meteorológicos coinciden en una herramienta que tiene cada vez más peso y cada vez más precisión, que es intentar ver tres meses hacia adelante cómo será el comportamiento de las lluvias.

Y esa herramienta está diciendo que, para mayo y junio, se esperan precipitaciones menores a lo normal. O sea, seguiría el mismo comportamiento de marzo y de abril: por lo tanto, la situación no va a mejora y hasta es probable que desmejore. Las represas no pueden ‘fabricar’ agua.

– ¿Considera que afecta o afectará esta situación en la potabilización del agua y el servicio en los hogares?

– Sacando el caso de Puerto Iguazú, el resto de las localidades va a seguir tomando agua, el tema es que se va a reducir la cantidad de entrega de agua potable, porque está tomando y porque le lleva más tiempo, en algunos casos, potabilizarla. En general –y eso es otro aspecto que también se analiza- toda empresa prestataria de agua potable, está entregando demasiada agua.

– ¿Demasiada agua?

– Quiero decir: o hay un derroche o hay demasiada pérdida, pero no se corresponde con los estándares de entrega de agua por habitante, esto es en líneas generales, en el país. Lo estipulado es 250 litros por habitante / por día, y en Gran Resistencia, por ejemplo, se está entregando casi 400 litros por habitante / por día. Eso quiere decir: o hay mucha pérdida en el recorrido hasta que llega a cada casa o hay un consumo excesivo, no consciente de lo que significa la limitación de ese recurso…Señores, tratemos de cuidar el agua…

– ¿Qué sucedería si se reduce el envío de agua a los estándares que corresponde?

– El hecho de que se reduzca, por ejemplo, hasta la mitad, no genera un impacto decisivo en el desarrollo de la población. Si tengo 100 litros por día, todavía, es mucha agua. Eso puede llegar a suceder, pero se lo tengo que comunicar, muy claramente, a la población: va a seguir teniendo agua potable, pero mucho menos cantidad.

– ¿Por qué no se le pidió, en su momento, a Yacyretá que liberara agua?

– Porque existe una racionalidad que dice que no se puede entregar más agua de la que se recibe. Cualquier represa que empieza a descender su nivel, después no puede asegurar energía, porque la turbina necesita un salto y si no está ese salto, no se puede generar.

– Dentro de este contexto de Yacyretá, que está recibiendo menos agua, ¿cómo juega la pandemia?

– Dentro de este panorama, el hecho de que la pandemia, en general, haya paralizado las actividades, es un beneficio para la represa hidroeléctrica, porque tiene que generar menos energía. Si tuviéramos alta demanda, estaría en problemas la hidroeléctrica y todo el sistema energético. Así como estamos yendo a una racionalización del uso del agua potable, también pasaría con el tema de energía. A lo mejor, en Argentina no sería tan evidente como sí lo sería en Brasil, donde la mayoría de la energía que consume es hidroeléctrica.

– ¿Cuánta agua está pasando actualmente por el Paraná?

– Es un montón. Hoy, que estén pasando 8 mil m3 por segundo es una cantidad enorme de agua. Yo siempre pongo como ejemplo que, para alimentar perfectamente, a todos los habitantes de Corrientes y del Chaco, necesitamos 10 contra 8 mil, es una montaña de agua que nos alcanzaría para muchísimo más.

– ¿Es realmente histórica esta bajante?

– Esta no es la bajante más grande que hemos tenido en la historia. Estamos bastante lejos de las bajantes más grandes que se produjeron antes de la construcción de las grandes represas. En 1944, el río Paraná, en Corrientes, midió 82 centímetros por debajo del 0, es decir, 1,80 metros menos que lo que tiene hoy. Sí, esta es una bajante muy importante e histórica en 50 años, pero antes los valores eran muchos más bajos.

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